lunes, 22 de diciembre de 2008


Había habido, al parecer, algo gloriosamente escandaloso en el hambre que sentían el uno por el cuerpo del otro, como si hubiesen descubierto una esencia pura de deseo fuera de la naturaleza. ¿ Dónde estaba la gloria ahora, de pie en una sala de estar desordenada, satisfaciendo un placer exhibicionista por alardear de polla? ¿ Y luego qué? ¿Cedería al final sus invitaciones de sexo salvaje? La palabra amor nunca debería haber sido pronunciada entre ellos. Era un profanación. Tenía que liberarse del maleficio de la belleza ciega.

- Déjalo ya - le ordeno con brusquedad-. Has olvidado la diferencia entre hacer el amor y pasártelo bien con cualquiera que te apetezca.

3 comentarios:

Andrea N. dijo...

me gusta, me gusta!!

Cohen dijo...

y si el amor lo ha olvidado a el, nadie piensa nunca en eso.
nadie piensa en la tristeza de los solitarios, de los desamparados, de los que verdaderamente lo necesitan y quieren.

Dara Scully dijo...

A veces no debería existir tal diferencia.


Miau