domingo, 11 de enero de 2009



Al principio te sentarás un poco lejos de mí, en la hierba. Yo te miraré de reojo y tú no dirás nada. El lenguaje es fuente de malentendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca... Si vienes , por ejemplo, a las cuatro de la tarde, desde las tres ya empezaré a ser feliz. A medida que avance la hora, más feliz me sentiré. Al llegar las cuatro, me angustiaré y me sentiré inquieto; ¡descubriré el precio de la felicidad! Pero si vienes en cualquier momento, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón... Tiene que haber ritos.


Ya. tiene que haber ritos.
(¿Estoy haciendo como el zorro? ¿Me estaré domesticando?)



3 comentarios:

Cohen dijo...

el corazon ha de estar preparado, y la mente
la mente mas!
lo del corazon es reparabale pequeño!
y aprender a confiar!
(nada de estar domesticado)

Andrea N. dijo...

no, todo a su debido tiempo :) me encantas :)

Irene dijo...

esto es de un libro, de perdona si te llamo amor, a que si? ;)