Al principio te sentarás un poco lejos de mí, en la hierba. Yo te miraré de reojo y tú no dirás nada. El lenguaje es fuente de malentendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca... Si vienes , por ejemplo, a las cuatro de la tarde, desde las tres ya empezaré a ser feliz. A medida que avance la hora, más feliz me sentiré. Al llegar las cuatro, me angustiaré y me sentiré inquieto; ¡descubriré el precio de la felicidad! Pero si vienes en cualquier momento, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón... Tiene que haber ritos.
Ya. tiene que haber ritos. (¿Estoy haciendo como el zorro? ¿Me estaré domesticando?)
3 comentarios:
el corazon ha de estar preparado, y la mente
la mente mas!
lo del corazon es reparabale pequeño!
y aprender a confiar!
(nada de estar domesticado)
no, todo a su debido tiempo :) me encantas :)
esto es de un libro, de perdona si te llamo amor, a que si? ;)
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